¿Una discapacidad después de los 26? Tu familia ya podría abrir una cuenta ABLE

12 de octubre de 20267 min de lectura

Tu hermano Beto tiene 41 años. Hace tres años un diagnóstico le cambió el trabajo, luego los horarios y luego la forma en que toda la familia organiza un domingo. Nadie le habló de una cuenta ABLE, porque la respuesta era que no: esas cuentas eran solo para quien tenía la discapacidad desde antes de los 26 años. Desde el 1 de enero de 2026, ese límite llega hasta los 46. Si tu pareja, tu hija o hijo adulto, tu hermano o un tío quedó con una discapacidad ya de adulto, a los treinta y tantos o a los cuarenta y pocos, una cuenta que antes estaba cerrada hoy podría abrirse.

Qué cambió, dicho sencillo

Una cuenta ABLE es una cuenta de ahorro para una persona con discapacidad. Se creó para que ahorrar no le cueste sus beneficios. Lo que dejaba fuera a muchísima gente era la edad en que empezó la discapacidad. Con la ABLE Age Adjustment Act — la ley que sube la edad de inicio —, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, la discapacidad tiene que haber empezado antes de los 46 años, y ya no antes de los 26. Tanto el ABLE National Resource Center (el centro nacional de recursos ABLE) como el manual de programas del Seguro Social explican el cambio (ambos están en inglés).

Hay dos detalles que importan. Primero: cuenta la edad en que empezó la discapacidad, no la edad que la persona tiene hoy. Alguien que ahora tiene 52 años, y cuya discapacidad empezó a los 40, puede entrar. Segundo: no es necesario estar recibiendo beneficios por discapacidad para abrir una cuenta. Si la persona no ha recibido un beneficio por discapacidad del Seguro Social desde antes de los 46, el plan pide una nota firmada por un médico que diga que la discapacidad empezó antes de esa edad.

Qué hace ABLE con el SSI y con Medicaid

Esto es lo que se platica en la mesa de la cocina. El SSI y muchos programas de Medicaid ponen un tope bajo a lo que una persona puede tener. Una cuenta de ahorro a su nombre puede poner en riesgo el cheque o el seguro médico, y por eso algunas familias guardan el dinero a nombre de otra persona.

La cuenta ABLE se trata distinto. Según el Seguro Social, los primeros $100,000 de la cuenta no se cuentan cuando el SSI revisa lo que la persona tiene. El ABLE National Resource Center agrega que el saldo tampoco cuenta para Medicaid, y que el dinero que se saca para gastos de discapacidad que califican no se considera ingreso. Esos gastos incluyen mucho más que las cuentas del doctor: vivienda, transporte, estudios, salud y el costo de vivir cada día.

Antes de abrir algo, conviene conocer estos límites:

  • El tope del año. En 2026, entre todos pueden aportar hasta $20,000: la persona, una hermana, un amigo, un tío.
  • Pasados los $100,000. Lo que sobra sí cuenta. Si eso la deja por encima del límite del SSI, el cheque del SSI puede suspenderse, aunque Medicaid sigue en los estados que lo tienen ligado al SSI.
  • La vivienda. Pagar la renta o la hipoteca con la cuenta tiene su propia regla: el dinero que se saca para vivienda y se queda sin gastar hasta el mes siguiente puede contar.
  • Una sola cuenta. Cada persona puede tener una sola cuenta ABLE.
  • Cuando la persona fallezca. Un estado puede pedir que se le devuelva lo que pagó de Medicaid con lo que quede en la cuenta, una vez cubiertos los gastos de discapacidad pendientes.

A quién le puede tocar en tu mesa

Piensa en quien de tu familia tuvo la discapacidad ya de adulto: tu pareja después de una embolia, un hermano tras un accidente, una hermana con una enfermedad que llegó a los 35, un tío cuyo diagnóstico llegó a los 43. A muchos les dijeron hace años que ABLE no era para ellos, y ese "no" se quedó. Vale la pena volver a preguntar, con cariño, y dejar que decidan ellos. La cuenta es de la propia persona, así que su voz va primero, junto con su representante legal si ya tiene uno.

Preguntas para hacer antes de abrir nada

Lleva esta lista a la plática, con un consejero de beneficios o a la línea de ayuda del plan:

  • ¿Cuándo empezó la discapacidad, hasta donde sabemos, y hay un documento que lo muestre?
  • ¿La persona recibe SSI, Medicaid u otro beneficio que limita lo que puede ahorrar?
  • ¿Quiénes aportarían, y cómo nos aseguramos de no pasar de los $20,000 del año?
  • ¿Cuáles son los gastos del mes que la cuenta podría pagar, y cuáles de ellos son de vivienda?
  • ¿La familia ya tiene un fideicomiso de necesidades especiales, y cómo deben trabajar juntos los dos?
  • ¿La persona ya tuvo una cuenta ABLE? Recuerda: es una por persona.
  • ¿Cuánto cobra el plan de nuestro estado, y en qué deja invertir?
  • ¿A quién llama la familia si llega una carta de beneficios y nadie la entiende?

Por dónde empezar esta semana

Escoge a una persona de la familia y hazle una sola pregunta: "¿Cuándo empezó esto?". Anota la fecha y quién podría tener un papel que lo compruebe. Para entender lo básico de cómo se combinan las cuentas ABLE y los fideicomisos, lee nuestra guía sobre fideicomisos de necesidades especiales y cuentas ABLE. Si en la familia hay un joven a punto de cumplir 18, esta guía habla de ese momento. Cuando la cuenta exista, lleva el control de su saldo en un lugar que toda la familia pueda ver, y platica con un consejero de beneficios u otro profesional sobre cómo debe contarse esa cuenta. Para ver cómo WiseNest junta los demás números de una familia, échale un vistazo en la demo. Esto es información general, no asesoría financiera, legal ni fiscal. Las reglas y los límites cambian y cada familia vive una situación distinta, así que confirma los detalles con el plan ABLE de tu estado o con un consejero de beneficios.

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Equipo de Contenido de WiseNest

Escrito por el Equipo de Contenido de WiseNest, en colaboración con el fundador Rich — papá de gemelos bilingües con necesidades especiales y la razón por la que WiseNest existe.

Cada familia con la que he trabajado tiene una historia diferente — pero la misma pregunta: ¿vamos a estar bien? Por eso existe WiseNest.

— Rich, fundador de WiseNest

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